16.3.09

VIENTRE LIBRE

Por El Chavi
Postal de "Vientre libre"

Y.... LARGARON!!!. Largó el año, largó Lost, largó El Minúsculo.
Con esta segunda presentación autodenominada VIENTRE LIBRE nos insertamos en el oscuro mundo de lo prohibido, de lo denegado, de lo incorrecto. La cosa se puso más salada que un pochoclo de la peatonal que nos obliga a comprar un refresco para saciar la sed. Esa sed fue la que atosigo a los espectadores; no por el calor de la sala si no por que la acción perfomática se puso muy candente. Todo se desarrolló en una galería que en un comienzo pensábamos podía ser “la-muy-debajo-de-la-línea-de-la-pobreza Galería Norte” hasta que un medido Rodríguez nos certificó y clavó con profundidad y autonomía actoral: “Esta es la galería Norte” .
Todo se desarrolló en un local, donde en un principio no sabemos muy bien de que rubro es, ni que vende. Hasta que descaradamente se aclara todo, para que no quede ninguna duda: Se compra esperma, se alquilan vientres, se producen niños en masa.
Un negocio redondo que se enfrenta a toda crisis mundial.

La cosa es así de fácil:

Llega Juan al local, un personaje que vislumbra leves ecos de gustarle los hombres, remontándonos a un conocido personaje de una conocida sit-com cordobesa realizada por conocidos actores de un conocido cineclub donde actúa el conocido actor del comienzo de esta oración. El susodicho quiere cobrar una vieja deuda que fue saldada parcialmente en la vieja moneda cordobesa LECOR. El monto: $15.
Luego llega María con un “paquete” en brazos. Miradas van, miradas vienen, los muchachos se entretienen. Charla que roza lo autobiográfico.
”¿Que edad tenés?” ,pregunta la damisela, “38 para 39. El año que viene 40”.
Como si no supiéramos contar y como si no supiéramos su entrada edad, nos arranca unas dulces carcajadas.
Luego llega el desfachatado dueño del negocio a mostrar su calamitosa pero exitosa existencia. Hay un niño en juego. También se le debe plata a la susodicha. El monto: $6000.
Teléfono descompuesto de por medio. La cosa se complica aún más. Los personajes (quizás los actores también) ya no saben quien debe plata a quien. Surgen nuevos inconvenientes. “El paquete” resulta ser un niño elaborado por encargo.
La mami, ya tiene sobre los hombros 5 criaturas entregadas por dinero.
Para ella, “es su trabajo”.
La paternidad del niño se desconoce hasta que un pequeñísimo detalle casi invisible, que podía pasar como insignificante aclaró y empaño a la misma vez todo el panorama. El baby era bizco. Y gracias a un excelentísimo trabajo actoral y ocular de Rafael Rodríguez, deducimos que es el padre.
BOLONQUI TOTAL! Se roba a la criatura. Queda la mamá desamparada, el negociante sin negocio. Piensan qué hacer. “Y bueno, encarguemos otro chico”.
Apaguen la luz. Me quiero hacer un pibe.

Cruda realidad donde lo explícito de la textualidad nos permitió entrar con fuerza, cual espermatozoide lucha contra sus colegas para entrar dentro el óvulo receptor. Los actores que negociaron cuerpos, paternidades e integridad moral. en escena fueron Gabriel Marasini, Rafael Rodríguez y Lorena Caviccia.

Lo Minúsculo: Luego del apagón final, el público instauró un largo silencio esperando que los actores realizaran pecaminosos actos a las oscuras.

Lo inesperable: La frescura del diálogo y la cantidad de veces que se dijo SEMEN.

Trivia: En la previa del espectáculo, en los pasillos de camarines, en plena concentración antes del ritual escénico: “Che, ¿Nadie compró fernet? Que hijo de...”

Calificación: Para los futuros padres... replantearse ciertas cosas.

3 comentarios:

Franco Coba dijo...

Hola hola, ya voy a estar por ahi para precenciar la obra y sacar algunas que otras fotos...
Un abrazo gabriel (kirk jeje), compañero de jornadas laboreñas.
Saludos

Anónimo dijo...

En serio Rodriguez esta por pisar los 40??? de lejos se lo ve de 32, 33 maximo...
saludos

Verónica dijo...

Gran minusculo, hasta el silencio expectante del final se disfrutó!
Creo q lo unico q hubiera cambiado es el final, el cierre a mi entender estuvo cuando la madre de misticas experiencias en el delivery room descubre que el donante/padre de la criatura en un acto de amor fraternal hacia su propio trabajo se lleva al niño...
Pero bue, supongo que cada expectador tendrá su propia perspectiva no??
saludos a todos los minusculos, los veo el viernes proximo!
P.D: Tampoco le daba esa edad al donante...