27.9.08

OFICINA PÚBICA

Por el Sr. CamachoEscena de "Atención al ciudadano"

La excelsa puesta escénica nos mete hiperrealísticamente en una dependencia pública.
Vivi exhibe su jopo alto y su rostro impregnado por las seis horas y el cigarrillo.
Martín conserva el traje de cuando comenzó a trabajar, hace 25 años. El vidrio verde de sus anteojos indican que no pudo superar el paso de la Olivetti Lexicon 80 a la personal computer.

La pareja burocrática arremete con múltiples ofensas en cómodas cuotas.

Algo pasa entre ellos. O pasó.

En medio del fuego cruzado, ingresa Aguilera Hermes Benito, que como indicará mientras pueda, sólo viene a buscar la solicitud de su pensión por invalidez.
Ah, detalle. Le falta un brazo y habla como si arrancara cada vez, en un susurro quejoso y falto de aire.

Muuuuuuucha lástima.

La ex pareja comienza a sacar sus archivos sucios frente al infeliz y la pelea se vuelve cada vez más cruda. Aguilera intercede con un monólogo lacrimal que saca aplausos de patetismo.

Sí, es muuuuuuuy triste.

Todo escala y llega el momento en que Aguilera saca un micro-revólver y tira un tiro al aire.

“En esta dependencia por el momento mando yo”

Aquí el Minúsculo incursiona en algo pocas veces visto: la crítica social.
El manco resulta ser un veterano de Malvinas, pero que ha perdido su brazo no en campo de batalla sino cuando manejaba un taxi y sacó la mano para doblar, hecho fortuito que no le resta importancia trágica.

Martín, un valiente apócrifo hace señas con desesperación por la ventana para reclamar ayuda. Al percibir la situación, Aguilera pasa detrás del mostrador y, literalmente, desaparece en un accidente invisible y no premeditado que lo reivindica en su sufrir.

La policía, al tanto de todo, le acerca un handy hasta el piso 14 y esto nos demuestra el largo brazo de la ley.

Luego del primer diálogo apaciguador ingresa la negociadora, una mujer policía de ray-ban y aspecto grave.

Y resulta ser que la mujer policía y Martín se conocen.

“¡Martín!”, exclama la agente del orden.

A lo que Vivi agrega: “¡¿Quién es esta prostituta que sabe tu nombre?!”

Y acá se arma un conflicto tri- amoroso picantísimo.

Aguilera, como en el photoshop, pasa a la capa de atrás y queda sepultado en la edición. Nadie le lleva el apunte....mejor dicho, la solicitud.

Vivi, a esta altura, la loca, le quita el arma a Aguilera que se deja.

“No es la primera vez que veo a la muerte frente a mis ojos”.

Aguilera, muy correcto él, no se quiere meter y sólo pide una vez más que le firmen la solicitud. Vivi se la sella, se la firma y Aguilera el manco ex combatiente hasta hace tiempo para romper la cuarta pared (raro!) y pedirle a una chica del público que le pase la hoja de su legajo.

Luego se va dejando los buenos días, muchas gracias y viva la Patria.

Queda el terceto en discordia y Vivi con el mini-revólver comienza con pedidos retorcidos y auto dolorosos a la pareja: que representen cómo se conocieron, que se besen, que bailen el carnavalito como bailaba con ella mientras llora y sufre como empleada pública con retenciones jubilatorias.

En un descuido y con toda su experiencia, la mujer policía arremete contra Vivi, se produce un forcejeo y suena un disparo. La negociadora no negocia más y muere.

Martín no llora la muerte de su amante y abraza a su compañera de ventanilla.

El amor resurge entre ellos, como sucede en toda experiencia límite. Se juran amor eterno.

Entonces, son acribillados salvajemente por la policía extraescénica.

Regresa Aguilera Hermes Benito, recoge el handy y viendo los cuerpos retorcidos y llenos de plomo dice “Sí, comisario, estos son los que me tenían secuestrado”.

Y luego masculla el himno a Malvinas, mientras flamea nylon celeste y blanco.

¿Venganza?

¿Metáfora?

¿Desequilibrio comprensible?

¿Simple humor negro?

La respuesta mi amigo, queda soplando en el viento.

Fueron Angelini, del Barco, Di Cienzo, Marasini.

Si ud. los conoce, trace una línea que una nombre y personaje.

Lo Minúsculo: El insectario humano.

Lo Inesperable: La montaña rusa emocional y las caídas detrás del mostrador muy bien integradas al mundo ficcional.

Trivia A: “Dejame que haga Kapum” – Rodríguez que quería hacer los disparos vocalmente desde afuera a toda costa.

Trivia B: “Voy a hablar como Borges”, un Marasini inspirado.

Calificación: Para verlo de nuevo con aire acondicionado.

20.9.08

OPERATIVO MORLA

Ya que nadie emite comentarios, por lo menos les tiramos un multiple choice.

Esta pieza teatral me pareció:

A- Para toda la familia.

B- Para sonrojarse.

C- Un canto a la vida.

14.9.08

MUÉRDANME TODO, SEÑORITAS

Por el Sr. Camacho
Escena de "Minnesota".

Ante la inexistencia de cronistas noveles o avezados y, por extensión, al fracaso pomposo de nuestra anterior convocatoria retomamos estas crónicas teatrales con el Word 98 bien en alto. Va.

Calor húmedo. Luz ocre. Dos sudadas y sexys dejan flotar en la atmósfera pesada galones de sensualidad orgásmica. Casi que vemos los cactus y las madejas de pasto rodando bajo una brisa cálida.
Carne femenina en vivo.

Esto promete.

Las dos esperan nada sin apuro y sorbetean con desidia dos cervezas. Hasta hay tiempo para el jugueteo con un hielo profético que recorre sus anatomías exuberantes.
La libélula excitada del deseo flota sobre sus cabezas.

Suena una armónica amodorrada y los párpados pesan como guijarros arrastrados por la corriente de un arroyito perezoso.
Candy y Sandy solas se asolean al sol.

Desde allá, desde el horizonte que bailotea, se acerca lento un puntito que resulta ser una desgreñada llena de polvo, sucia y exquisita, con sus piernas tiznadas por las zarzas quemadas por el sol. Y doblada al castellano neutro.
“Se me quedó el carro.”
Penélope resulta ser la forastera que busca un teléfono para llamar a su hermano y avisar que llegará tarde a su boda.
“No tenemos teléfono. Tenemos bronceador”
“El Reanult Fuego se me quedó sin agua”.
“El fuego se te apagó”.

Extraño lugar sin agua y sólo cerveza, y un río seco en las proximidades.
“No tenemos agua, sólo hielo”.

Los escarceos eróticos revolotean como buitres en celo y le preguntan si le dicen “Pene” como sobrenombre; ella reconoce que siempre tuvo problemas por su nombre: por la actriz y por ciertos lugares que ofrecen servicios íntimos para caballeros.
Se está haciendo de noche, el pueblo más cercano está lejos y le ofrecen pasar la noche allí.

Esto promete más.

“Ey, una guitarra”. Y comienza un lacónico rasgueo acompañado por la armónica repleta de far west.
Sandy o Candy, poco importa, se acurruca entre las piernas de la chica latina color café con leche.

Esto promete todo.

Las lugareñas se apartan y vierten un sospechoso polvo blanco dentro de una botella de cerveza que luego le ofrecen con simpatía oculta.
Peni, como ya la llamaban, la acepta, la bebe y se sume en un dulce sueño.
Y por fin comienza el toqueteo. La rozan, con un índice, luego con la palma, le limpian las piernas, los brazos, el rostro.
Gimen, se auto-tocan, hasta sin avisar, y como una visión de un canal de cable codificado, un seno se asoma a ver cómo va todo.

Los jadeos van en aumento y Sandy, Candy o ambas comienzan a disputarse la presa.
Entonces, aparece la primera gota de sangre en los labios y chorreteos densos y carmesíes.
Las sudorosas cowgirls resultan ser una especie de vampiras del desierto, surgidas de un script movie en colaboración de Sergio Leone, Quentin Tarantino y bocetadas por Milo Manara.

Mientras la sorben como un helado de dos bochas, Penélope medio que despierta y se resiste un poco, pero la contingencia es hábilmente solucionada a guitarrazos y mordida sin escrúpulos.
Luego, así, toda muerta y murmurante, se la llevan para que los cuervos que ya se oyen graznar solo dejen los huesos bajo el sol.

Las vampiras, en las pieles goteadas de Angelini y Di Cienzo, con un ping pong excitante de pechos muy bien integrados a la ficción.
Penélope, una Caviccia desgarbada, altamente mordisqueable, y que desearíamos encontrarla haciendo autostop en alguna carretera perdida.


Lo Minúsculo: Un mundo a base de erotismo y granadina.
Lo Inesperable: El empalme de géneros.
Trivia: “No nos dio tiempo de ponernos los dientes de vampiro de cotillón”
Calificación: Me gustaría tenerlas a las tres en casa un sábado por la noche.

11.9.08

VESTUARIO DE CABALLEROS

Escena de "Vestuario de caballeros"
Opine con total libertad.

3.9.08

PAN Y VINO

Escena de "Pan y vino"

A pesar que nadie mandó nada, reincidimos con esta estupenda idea de que ud. se convierta en un Cronista Minúsculo.
La ocasión amerita para que se explaye en el debut puritano de Gabriel Marasini.
Si se copa, mande su artículo a teatrominusculo@gmail.com

Le recordamos que los artículos serán leídos en vivo por un ser vivo.

Vamos!

25.8.08

CERRO CATEDRAL

Escena de "Cerro Catedral"

Conviértase en un Cronista Minúsculo.
Deje su crítica sobre esta hermosa pieza teatral (sin obligación de compra)
Nuestro Consejo Minúsculo evaluará los artículos recibidos y se expedirá en base a su contenido, considerando:

- El que haya visto cosas que otros no hayan visto.
- El que nos produzca menos efectos traumáticos.
- Los que lo hayan visto de atrás para adelante y hayan descifrado las claves ocultas.
- Otras cuestiones que no hemos definido aún.

El Consejo Minúsculo leerá en vivo los artículos recibidos cuando pinte.

Envíe su documentos a teatrominusculo@gmail.com

Vamos! Anímese!

17.8.08

ASADO NEGRO

Por el Sr. Camacho
Escena de "La Carnicería (o Res)"

Si creíamos que todo estaba dicho en materia de Minúsculos, esta fue una sorpresa grata y antropofágica.
Una excelente ambientación a puro pulso nos sitúa en la típica carnicería de barrio: “Centro Integral del Alimentos Don Elio”.
Soberbio el hallazgo lumínico del tubo de luz contrapicado que creemos será un componente que nos visitará sin culpas y con regularidad.
Rodríguez Rafael con un refriegue de cuchillas, habita un carnicero lentes oscuros, cadena dorada al cuello, boca a lo Stallone y pelvis seductora.
La bajadita al sótano, recurso un tanto visto, cobra aquí una dimensión hiperrealista y de vanguardia.
El arribo de un sobrio/medido/ecuánime/siempreocurrente/apoyaditoenlapuntadelmostrador Cáceres Leopoldo, anticipa una situación de montaña rusa.

“Tengo un evento, un asado. Lo ascendieron a Riganti. 30 personas. Dame todo.”
El carnicero dice que son las once de la noche y que no hay nada. Minúsculo actual que habla del desabastecimiento y de política como al pasar, para el que pesque la crítica social.
El cliente saca un tango 300, dialoga con un Bermúdez y explica la situación anti-asaderil.
“Pasta no es lo mismo”.
Saca un arma y la pone sobre el mostrador, clásica amenaza sin vueltas. Sí. Es policía. El arma le quedó de un allanamiento. El carnicero paradójico dice que no tiene carne.
Y el cliente del Precinto 14: “Cuando vos vas por algo, y nosotros no tenemos ni balas, salimo´ igual. Hasta piedras usamos una vez”
Comienza un diálogo de un realismo fantástico donde se habla de sindicatos, coimas, cadenas de mando donde un superior se mueve y queda el espacio para ascender, allanamientos y un largo despilfarro de creatividad a pura adrenalina catapultada por los bajos instintos de los presentes.
Otra frase de la galera del agente: “Vos te estás cagando en los ritos. De donde yo vengo se celebra, no con sanguchitos como vos”.
Llama a Bermúdez que le informa que la pasta no prendió.
Revólver en mano afirma que le muchacho va a conseguir algo.
El carnicero se defiende, dice que tiene dos hijas, que es tan pobre que a la calle donde vive le cambiaron el nombre varias veces.
“Asado para 30 personas” , le murmura el agente del Precinto 14 y sale.

El carnicero le ruega a Dios por una señal para saber qué debe hacer.
Pisadito, ingresa un linyera casi antropomórfico, jorobado in situ, de lengua espesante, timbre de voz irritante, piyama de saldo envuelto en la piel de Cáceres Marcos. Sí, hermano en la vida real del otro y con la misma mente enferma.
Este es el punto exacto donde comienza un desbarranque, una carrera cien metros llanos a lo terrible.
Uno se lo ve venir pero sigue mirando, deseando que llegue eso que uno se ve venir pero sigue mirando.
El linyera no entiende nada, no sabe ni donde está.
“Me dejaron solo. No me puedo valer por mí mismo. ¡Auxilio! ¡Estoy solo!”.
“Mi mamá me ponía ropita apretada, eso trae consecuencias”
, cuenta exhibiendo su humanidad.
“Me dicen El Bebo. Me tiraron de chiquito a la calle, no sabía ni qué era la propiedad privada”.
El carnicero, a la pregunta de “cúanto estás pesando, Bebo” lo invita a pasar al sótano.
Listo. Jonathan Swift con su “Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público” no hubiera podido dormir por meses.

Invisibles a los ojos del público se escuchan los gritos espeluznantes de El Bebo.
El carnicero sube bañado en sangre.
Vuelve el agente del Precinto 14 y pide su asado.
El carnicero baja y se escucha una sierra serrando y gritos gritando.
El carnicero le acerca una bolsa donde sabemos que van partes del solitario Bebo.
“Ese es mi mondongo”
Se escuchan los quejidos del amable donante y el cana pregunta qué pasa ahí a lo que el carnicero explica que es Carlitos, un obrero que repara la cámara frigorífica.
“¡Pasame el caladril!” , grita El Bebo.
Uno piensa, que ya está, que esto está en el tope, ya no se puede subir más.
Entonces, de muy improviso aparece la víctima ostentando un muñón explícitamente sanguinolento.
“¡Mátenme, déjenme partir!”.
Comienza un forcejeo entre las partes involucradas.
“¡Dejame el cartílago en paz!”.

Le arrancan el hueso y el agente se lo guarda en la bolsita de compras.
“¡No te la lleves, que es mi parte más atlética!”
Al final, se conmueven, le atan la bolsa con sus pertenencias físicas al muñón, lo meten en el carrito de super y lo dejan ir.

Termina el caos rojo. El carnicero arrepentido. “Sos muy ambicioso, no podés hacer cualquier cosa por plata”, le acota el agente.
Luego, llama a Bermúdez y le dice: “Tenemos la carne, la van a tener que venir a buscar ustedes”. Y luego baja al sótano, como una vaca flaca y erguida.
Llama de nuevo: “Mamá, pagué el gas”.

Y el carnicero cierra: “Qué hombre. Va a dar su vida por una causa.”
Fin sin anticoagulante.

Lo Minúsculo: Los efectos especiales de la verborragia.
Lo Inesperable: Todo. Y las tentadas de Rodríguez.
Trivia: “Cómo hacemos para superar esto”, dicho por un integrante del Minúsculo.
Calificación: Para volverse adicto a la sopa de vegetales.

UN ANTICRISTO HOGAREÑO CON MAYORÍA DE EDAD

Por el Sr. Camacho
Escena de "Ocho del ocho del cero ocho"

En una época donde los profetas están de pic-nic y las grandes industrias del cine norteamericano ya no juegan con la catástrofe porque la realidad abusa con deshonor de la fantasía, El Minúsculo de Cámara, este cúmulo de Latinoamericans Low Fi Actor´s que desafía infame una revancha del destino, retorna trastornado en una fecha de nómina apocalíptica, cacofónica, onomatopéyica, rimadística.

Una amarga de verde recibe un cajón de feria con un bebé llorador, la escena típica del huérfano muy abandonable.
En pleno desconcierto, ingresa una dulce de naranja, que interpreta la llegada del vástago como un milagro.
Sólo una carta sellada y sin remitente acompaña el envío Express.
“Abrir antes del 8/8/08”. La naranja la quiere abrir, la verde never.
“Empecemos de cero, como si hubiera nacido hoy. Yo lo parí” , dice la naranja.

Uno percibe una situación noble, de dos típicas hermanas de carácter complementario. Una amarga, la otra dulce.

“Octavio se va a llamar” .

La naranja al salir, deja caer un “Todavía tiene la mollera blanda; se la apreté. Espero que no influya en su crecimiento”.
La naranja esconde la carta que intuimos tendrá una vuelta de tuerca en cocacola final.

Llega desde el fondo una especie de payaso rojo under o muy pobre con un racimo de globos multicolor. No habla pero camina como pisando ranas.
Despliega un sinfín de rutinas naif de hágalo usted mismo: infla un globo negro (un detalle matafórico o simplemente el globo que quedó) y soltando su aire hace un playback del pitido, sopla una cornetita por la nariz y fruto del olvido o como parte de una estrategia actoral sin parangón sale de escena a buscar una caja llena de efectos cotillón.

Desde fuera se escucha “Octavioooo”. El payaso rojo under se altera y apaga la luz.

Se produce la llegada iridiscente de la amarga de verde ya entrada en años y mechón blanco con una ínfima torta de cumpleaños que luce un 18 de parafina ardiente.
El robusto payaso rojo under se oculta tras algo que no lo oculta y comienza el clásico juego del “Oh… ¿dónde está Octavio?", pero exento del iva al menor atisbo de cariño maternal.


“Yo sabía que no tenía que haberte golpeado la mollera”.

Aquí, como espectadores muy vivos, inferimos que es Octavio el huérfano, que han pasado 18 añitos y que los cromosomas del adolescente están en claro offside.
La amarga se harta y se va. Entonces, regresa la otra dulce también entrada en años y mechón blanco con la torta y el feliz cumpleaños desbordable de cariño adoptable.
La dulce todo le festeja pero llega la amarga con un cuchillo y asesina el bizcochuelo.
“Arroz con leche” , surge desde el éter sonoro y se deposita como un tul pentagramístico con una clara infracción al artículo 5 de El Manifiésculo, pero que pasaremos amablemente por alto.


Octavio continúa con su despliegue de trucos y pasa por dibujar caritas en los globos a hacer un impagable cisne de origami con una servilleta de papel.

Como al pasar, Octavio encuentra la carta que ha permanecido oculta durante 18 añitos.
El big nene es mandado a su pieza mientras las chicas opuestas discuten el destino de la carta: porqué está ahí si debería haber sido destruida, que abrila, que no, que sí. Al final deciden abrirla y leen algo que las afecta notablemente.

Regresa Octavio convertido en un maorí colorado de noventa kilos y su rostro delineado con ochos en clara alusión profética y flotando en una nube de dispersión.
Las dos lo miran con terror y se lo quieren sacar de encima. La amarga parece volverse dulce y la dulce parece volverse amarga. Las personalidades saltan de una a la otra mientras Octavio mira el ping pong expresivo.

“Ella es tu mamá. Yo no soy tu mamá” .

Octavio duda pero se abalanza hacia la siempre amarga y le tuerce el pescuezo como a una gallina rellena de hiel. Sufre, gime y muere.
El nene de ochos contempla su obra y se dirige feliz a abrazar a la dulce que impávida observa.
Pero ésta se desploma. Y muere.
Octavio, el huérfano, el payaso rojo under, el maorí colorado, se desconcierta un rato, pero luego toma una velita y se canta un arroz con leche.

Queda clarísimo que las chicas, en realidad eran una sola y que todo era producto de la percepción desfasada del infante.
O si no me queda claro a mí, que leí el guión antes.

En manos de la amarga Angelini, la dulce Caviccia y Octavio del Barco.

Lo Minúsculo: Mucha imagen, poca verba.

Lo Inesperable: La caída de la grabadora que reveló el insospechado truco del bebé llorador.

Trivia: “¿Se habrá entendido?”, se escuchó luego de finalizar la pieza teatral.

Calificación: Para no adoptar a nadie.

22.7.08

VUELVE EL MINÚSCULO DE CÁMARA!!


OCHODELOCHODELCEROOCHO

Regresa el radiograbador Philips.
Regresa la portátil criminal.
Regresa el cartón reciclado.
Regresa el bolsillo que se da vuelta y tiene algo adentro.
Regresa el bache imprevisible.
Regresa el teatro para quedarse pensando y comentar con un allegado.

VIERNES 8 DE AGOSTO DEL 2008
22.00 HS
RELAXING TIME

música: set muy suave DJ Saudade
bar: drinks & bay biscuits

22.30 HS
MINÚSCULO DE CÁMARA


Biblioteca Los 39 Escalones
Cineclub Municipal Hugo del Carril
Blvar. San Juan 49

3.3.08

LABORATORIO MINUSCULO

Taller Abierto de formación y entrenamiento actoral desde
la creación instantánea y la experimentación.


La Visión
"Actúa sin acción..."
"...actúa sobre lo grande mientras todavía es Minúsculo." El Tao de la Paz, Wang Chen

Objetivos generales:
-Abordar un intenso entrenamiento físico y expresivo.
-Aproximarse a las diversas formas de composición teatral minúscula.
-Otorgar herramientas al servicio de una poética de amplio espectro. Desde la improvisación pura hasta el abordaje de textos teatrales minuciosamente partiturizados, siempre desde una concepción del actor como epicentro del hecho teatral.

Contenidos.
EL ACTOR DESAMPARADO

ACTORALIDAD
a) improvisación
La improvisación como técnica.
.La improvisación como ejercicio de flexibilización de las posibilidades de operar sobre la imagen y sobre el sentido de la imagen del propio cuerpo.
La improvisación como poética.
.La improvisación productora de una poética particular
.Revelación del sentido de la imagen del actor
.El sentido: desde el personaje y desde el lenguaje

b) entrenamiento expresivo
.Aumento de la capacidad de generar sentido a través de la imagen del cuerpo del actor
.La doble vía de retroalimentación en tiempo real de la “ocurrencia argumental” y la imagen del actor como acontecimiento escénico

AUTORALIDAD
.Actores autores- equilibrio entre los dos roles
.Multiplicidad creativa y compositiva
.Se trabajarán dos instancias:
-El trabajo pre-escénico: análisis de la estructura dramática
-El trabajo escénico: la dramaturgia escénica.

Se entregarán certificados con el 80% de la asistencia
Informes e inscripciones:
Lunes a viernes de 10:00 a 19:00 hs. en Bv. San Juan 49.Teléfono: 434 1609 -
ceroenconducta@gmail.com - www.cineclubmunicipal.org.ar/ceroenconducta

4.12.07

TRIUNVIRATO METEOROLÓGICO

Por el Sr. Camacho
Escena de "La Timba Real"

La Reina del Agua flota en una cumulonimbus condensada de dos de hidrógeno una de oxígeno mientras canta una extraña tonada en escala ascendente y se autohidrata con un pulverizador.
La Reina de Las Luces y La Energía se enchufa a dosveinte y le resplandece la corona made in china.
El Rey de la Oscuridad mira raro veteado de negro como un helado con salsa de chocolate pagano.
Las tres id-entidades se inclinan noventa grados celsius con ademán solemne ante El Oso Caqui, un icono peludo e inmutable relleno de guata que observa todo con ojos de plástico.
Uno se pregunta qué manipulación esotérica e inquietante tejen estos seres en el telar de la vía bífidoláctea.
Y se queda tranquilo al descubrir que sólo se reúnen a apostar por el Futuro de la Humanidad Toda.
“La Timba Real” nos trasmigra como lama tibetano a un universo desconocido de mundano y vicioso esoterismo donde estos monarcas de la Pacha Mama desafían sus propios miedos con cobarde valentía.
Mediante un extraño y ocultista sistema que deja a cualquier casino de Las Vegas a la altura de las timbas clandestinas de Isidoro Cañones, van tirando dados y sacando cartas que los enfrentan a sus opuestos directos a través de la consumación de prendas maléficas, acatables y kriptonitianas.

Siempre se alían dos contra el infortunable que queda.

A La Reina del Agua le toca fumar, meter humo en sus pulmones cristalinos en contra de la ordenanza de la Ley Nº 23.344.

A La Reina de Las Luces y La Energía la desenchufan y le apagan los cuarzos de 300 mientras sufre retorcijones iluminada y eterna con una linterna emergente de su caja toráxica.

Resta El Rey de la Oscuridad. Se le exige a El Oso Caqui que haga saber su voluntad.
“Este oso habla, lo que pasa es que hace silencio”, una frase de orientación zen que deja caer con disimulo el que habita en las sombras.
La Reina del Agua comienza un alegato a favor de las manifestaciones acuosas que la hace merecedora de un subsidio imperecedero por parte de Greenpeace y se arma un debate en torno a las anguilas, sobre las cuales reclama su eléctrico derecho La Reina de Las Luces y La Energía.
“Es un extra que le dieron al bicho”
“Podés intervenir si querés”, le espeta ambiguamente la amante de lo insípido-incoloro-e-insaboro ante el mudo verbo físico de El Oscuro.
Los tres se abocan a una instancia gremial de debate envuelto en un lenguaje políticoalquímico y filosofal.
Una ofrece sus perlas.
La otra las anguilas.
El otro los murciélagos.
No hay acuerdo y la moción, compañeros, es que El Oso Caqui decida la oferta más coherente.
La Reina del Agua saca una carta y su rostro acuático se transforma de horror sin fin.
El Oso Caqui cae. Por casualidad o por fuerzas invisibles.
La Reina del Agua se seca.
Detrás los otros dos someten al relleno de guata a reanimación a dosveinte.
“Una lágrima, por favor”, suplica la que vuelve al polvo mientras El Amante de las Tinieblas le verte graduado elíxir sobre su cabeza.
Y muere.
El equilibrio del fantástico mundo del color se viene a pique.
El Rey de la Oscuridad se acerca a la luz como una pollilla de setenta y cinco quilos.
Y muere también.
La Reina de Las Luces y La Energía se consume como pila sulfatada.
Y también muere.
Final que golpea con la reflexión apocalíptica de que estamos solos e infantilmente confiados a merced de fuerzas ignotas y excomulgadas.

Se embadurnaron como los dioses Caviccia, Irigo y Dreizik.

Un pecado: El whisky de veintinueve pesos en los ojos de La Reina del Agua.
Una virtud: La pátina visual.
Trivia: La Reina de la Luz a los otros monarcas, refiriéndose al cable de las lucecitas de colores “¿Y con esto qué hago, me lo meto en el…?”
Calificación: Para no confiar en la naturaleza y derogar la ley de bosques.

27.11.07

PLAYMOBIL HIGH SOCIETY KIT

Por el Sr. Camacho
Escena de "Bailar hasta morir"

En “Bailar hasta morir” vemos a Cocó, dama de porte altivo, slim cigarettes y al borde del bótox de nacimiento emperifollarse con ademán de tarjeta Visa Gold en una amplia sala de estar ahí, decorada con terciopelos, máscara exótica, barra de drinks y espolvoreada por los efluvios del jazz.
Ingresa en gasa negra la rubia Mili en pleno proceso de gratinado adoré y comienzan a tirarse dardos de importada malicia sobre los aspectos de sus altas costuras tanto de género como de piel.
Uno adivina a dos amigas en competencia sana con fines de lucro de years ago.
Baldazos de ironía y buena onda superficial rellena de chocolate dietóxico van y vienen como en un mar de Channel N 5 embravecido.
El motivo de tanto alarde mannequenista es porque Mili espera la visita de su nuevo novio aunque no sabe aún si él es the one and only.

Llega entonces Tony, a-puestísmo de pelo planchado, jopo de estalactita, envuelto en el color alcúrnico de la alta sociedad y camisa abierta en pecho forever winner.
Mili presenta a su arrastrador de ala y deja caer: “Mamá, él es Tony” .
Este es el punto del mágico retorno donde toda la maldad al contado de las dos chicas nos cae como fichas de taxi esquizofrénico.
Cocó le clava una miríada de miradas a Tony que fuá vó.
Tony se ríe en convulsiones de boca fruncida todo el tiempo no sé sabe muy bien porqué mientras se debate entre las melenas castaña y rubia de sus anfitrionas.
El cara de muñeco de látex impermeable trae de obsequio un vino de cosecha ignota pero lejana.
Llueven las anécdotas de viajes exóticos y comentarios que revelan sus vidas.
“Vengo de navegar en velero con Duran-Duran” , tira el playmovil.
Comienza entonces un macramé actoral donde vemos el trenzado de sus biografías mediante la frase: “Me salgo un rato” , ambigüedad sobre la saltada de la cuarta pared o del triálogo.
Y al frente escuchamos decir a Mili: “Es el primer novio que traigo a casa desde que mamá interrumpió mi último embarazo” , a Cocó narrar su amor oculto y previo con Tony y a Tony como conquistó a Mili en un crucero por el Atlántico.
Ajá: triángulo amoroso de alta suciedad.
Llega el momento del brindis y Tony sirve el vino que compró al vender una de sus euroempresas.
Al derramarse un poco Mili observa con agudeza: “Mirá, Tony, esta gota son cinco mil empleados”.
Chín-chín, las chicas beben y vemos que ingresan en un extraño estado de sitio neuronal.
Tony se sale un rato y revela que el vino está adulterado con una nueva droga de diseño que trajo de Ámsterdam.
Relata la sintomatología mientras las empastilladas caen bajo lujurioso frenesí.
Desde el éter suena un tema musical de clara reminiescencia ele-ese-dé-en-eme-pe-tres y todo lo envuelve.
Tony las apoya un rato y luego va hacia la máscara exótica y al intentar tomarla, suena una alarma. Se corta todo y Tony le revela a las embriagadas que todo fue un plan para robar la valiosa máscara.
Vemos como el Minúsculo vira de una comedia negra a una dimensionalidad desconocida.
El final se declina en un ping-pong de “me-salgo-un-rato” y nos enteramos que la máscara está maldita y posee al que ose tomarla y lo lleva a la muerte como al difunto padre de familia.
Tony y la máscara luchan.
Gana la máscara y Tony mata a Cocó y a Mili.
Luego se sale un rato:
“Y así la máscara se apoderó de mi espíritu y quedé bailando por toda la eternidad.
Baila un poquito y goodbye.
Raro, sí.
Culpa escénica de Angelini, Roland, Monteagudo.

Un pecado: El fucking sistema eléctrico-lumínico que colapsó una vez más.

Una virtud: La pincelada alcúrnica.

Trivia: La blonda actriz: “A mí me dijeron que están tomando mucho whisky. Compremos”

Calificación: Pase libre a un country top con regreso abierto.

18.11.07

Y AL MAYORDOMO LE HICIERON SONAR LA CAMPANILLA

Por el Sr. Camacho
Escena de "Golpe bajo"

“Golpe bajo” nos sitúa entre las cuerdas de la alcurnia almibarada high society, MTV latino, terratenientismo, grotesco argentino y cine negro clásico inglés.

Carmen es una señora muy aseñorada en fase pos-operatoria rociada en morfina, laca, con la columna vertebral 100 % almidón y refugiada bajo varios centímetros cúbicos de crema Pond´s.
Somos testigos de su disfónica llamada a Clementina, poseedora de vitales documentos a sola firma a-cerca de campos hereditarios como enfermedad ídem.

Llama entonces a Manuel, su mayordomo domado de andar en pause, fibrilismo, frac roído y gorra incrustada que ha pasado de generación en degeneración como mal familiar.
Tarda en llegar unos 5 minutos reloj a puro temblequeo de bastón y cuenta que viene de alambrar las hectáreas y limpiar las caballerizas.
Ante la pregunta de Carmen sobre los años que hacen que están juntos balbucea:
“Cuento todo por la vida de los caballos. Han pasado como 3 ponys ya.”
El contrapunto delirado incluye reflexiones sobre los perros que custodian la casa:
“Han probado sangre esos perros.”

Aquí Manuel se desgaja en lágrimas y cuenta que su sobrino Huguito ha quedado huérfano y no tiene dónde vivir.
“Un lugarcito en las caballerizas”.

Claro está que Ingresa Huguito meneador de cabeza rítmica y párpados a media asta, en guerrillera verde, musculosa roja caladita, cadena al cuello, pelo largo mojado con mediacola y orgulloso diente de alpaca. Todo con un aire very cool jipjopero de barrio y con las rodillas en hamaque permanente.

“Estoy moviendo músculos que nadie conoce”, mientras enseña su anatomía.
Llega con dos bolsos como considerando la sangüijueleada y cuenta que ha accedido a una beca de Rap. Ante el desconocimiento de la señora, Huguito hace gala de una master class de Reguettón donde todo resbala por la pendiente de lo insólito: Manuel hace pole-dance senil, la señora deja corretear su pelvis por los campos del erotismo y se chorretea con whisky de tercera marca.

Luego del exceso de beats la señora sale a ducharse y Manuel a continuar con los alambrados.
Huguito queda solo y hace un check-in ocular del lugar. Se hace pasar por la señora, llama al garage y le da extrañas instrucciones al chofer para que se suba al Porsche y lo reviente contra una pared. “Cómo me voy a divertir acá”.

Mientras revuelve todo ingresa la señora Carmen que cree descubrir un ladrón y lo apunta con ínfima pistola.
Todo se aclara y Huguito cuenta que su sueño es ser boxeador. Se calza un par de guantes y calza a Carmencita hasta dejarla nocáut en el sofá.

“¡Dale, Hugo ventosa, tifón, viento pampeano!”, se auto-alienta.
Regresa Marcel, el mayordomo anunciando una rebelión de los ponys y descubre el cuerpo desparramado de la dueña de casa.

Y luego el derrape: tío y sobrino discuten, la señora se levanta de su desmayo y sobrino y señora terminan golpeando a Marcel hasta que alcanza a decir “La mesa está servida” y explota.

La señora Carmen como final de copa intercontinental hace el cambio de último minuto y pone a Huguito como mayordomo y le ordena ir a buscar una pala para enterrar a su ex-tío.

Manuel parece volver unos segundos y la señora lo remata a guantazo impío.
Luego llama a Clementina y le da la trágica noticia y deja la firma de los papeles para otra ocasión.
Y como duelo, se tapa con el negro de la luz que se va como ánima de mayordomo.
Remontaron el barrilete cósmico de lo imposible Lorena Caviccia, Leopoldo Cáceres y Xavier del Barco.

Un pecado: El whisky era té del miércoles.

Una virtud: El zooilógico escénico.

Trivia: “Creo que hoy aparece Caviccia grado C” y "Me guardo esto acá, por las dudas" mientras ocultaban hábilmente un guión en un bolso escénico.

Calificación: Un uppercut de zurdita.

12.11.07

LA RAMA QUE MECE EL DURAZNO MADURO DEL AMOR VECINO

Por Fidel Correcto. Inspector de calidad

Escena de "Las cosas que le gustaban"

-“Y negra.. ¿de qué se trató el Minúsculo de esta noche?”
-“Mirá… actuaban la Lili Angelini, Gonzalo Dreizik y Jorge Monteagudo”
-“¿Pero de que iba?”
-Resulta que una mujer que esta mal mal mal por que su marido la dejó… recibe la visita de un vecino para cortar la rama del duraznero del fondo de su casa porque colinda con la suya y se le llena de duraznos hipermaduros la casa.
Corta la rama, entra un vendedor que les vende una sábana de 2 plazas, ellos la compran, el vendedor se va y la mujer queda sola igual que el principio pero más feliz”
-Entonces estuvo malo… No pasaba nada!
-No!!!! No entendés nada! Pasó de todo! Eso es el amor!! Bestia, andate de mi casa...

(Portazo de hombre herido de amor)
(Mujer sola en sillón llorando por su amor)

Esta imitación de la vida cotidiana. El “no pasa nada”. Llenarse de momentos incómodos, de miradas cómplices. Pocas palabras y mucha REALIDAD MAGNÈTICA. Licuados reales en escena, cortes de luz reales. Nada preparados. Un vendedor sin un brazo llevándonos al mágico mundo del malabar con una sola pelotita.
“Mire..las sabanas me las han arrancado literalmente de la mano”
(Chiste obvio pero sumamente efectivo por que le faltaba una mano)

Raymond Carver (escritor de cuentos norteamericanos que están buenísimos y lo que sucedió esta noche se parece muchísimo a algunos de sus cuentos que no se consiguen en las librerías no sabemos porqué, quizás por que es muy bueno y Cohelo no quiere que se disminuyan sus ventas y mandó a un grupo de chicos que quemen sus libros o simplemente nadie lo conoce demasiado) piensa en su tumba... “Si hubiese estado vivo.. lo hubiese ido a ver… y quizás lo hacia película.”

Actuaciones en una sintonía capaz de recorrer todo el dial de la escena teatral. Un Minúsculo MALLLLLL donde todo sale BIENNNNN.
Pensamos talvez… ¿Existe gente que esté tan mal? Y yo pienso ¿A quién no le patearon el corazón mas de un millón y 12 de veces? ¿Quién no desea volver a recordar amores perdidos? ¿A quién no le gustaría hacerse un licuado de bananas con leche? ¿A quién no le gustaría caminar y caminar por un condominio de 24 manzanas vendiendo de todo tipo de objetos que entren en una valija de mano?
Llegando a un final de año… donde las fiestas nos aburren… nos alegran … nos emborrachan … nos olvidan … nos roban … nos quieren … nos echan … nos olvidamos de llamar a la tía Porota… nos llama la tía Porota … nos habla mucho … nos dormimos … nos embolamos … nos empalagamos…
El espacio teatral de una biblioteca que se convierte en un gran ático de personas y espectros imaginando mundos que podemos encontrar en el bolsillo del saco de la vida cotidiana.

(Mujer ríe en sillón. Prepara licuado de durazno. Canta “Durazno Sangrando” contenta.¿Alguien tocará su puerta?)

Un pecado: La zapatilla con 180 V generando apagones furiosos.

Una virtud : The real licueitid (el licuado real)

Trivia : El Dj de la noche: “Gordo gordo, fijate si podés apagar las dicroicas que me están matando”

Calificación: 10 pesos el licuado.

7.11.07

CRIMINAL CARRUSSEL

por el Sr. Camacho
Escena de "Remitente desconocido" (Gentileza de Ignacio Cámara).

“Remitente desconocido” fue un Minúsculo muteado y mutable. Dejó vacante a la palabra que se mordía en la punta de la lengua romance para salir y apropiarse del discurso como político rencoroso.
En una contorsión extrema del expresionismo sobre la cuerda floja se internó en el abismo espiralado de un perpetuo vaivén de muertes y complicidades invisibles.
Al principio vemos ingresar a una chica en trastabilleante agonía estrujando en su mano un misterioso sobre carta A4.
Mueca roja a borbotones.
De sobrepique cae otra chica que descubre el horror e intenta manotearla antes de que se vaya derechito a la luz del más allá. Pero es demasiado tarde y se va nomás sin decir ni ay.
Aparece un caballero enfundado en traje azul y valija en mano.
En un maremágum de miradas cómplices e intriga busca en la muertita algo que no puede encontrar. Finalmente saca de su valija una bolsa negra, la enfunda, se arquea con la occisa y parte rumbo a destinatario desconocido.
La chica sola en semi-shock extrae el sobre oculto, lo abre, y lee un número que marca en su móvil. Del otro lado de la línea pasa algo que repercute como flechazo en el cuerpo de la confusa que huye.
Ingresan el caballero azul de la valija y la ensangrentada del principio pero ahora viva y limpita de rojo. De la valija sacan papel, tijera y diarios y collagean algo en un papel que va a un sobre azul.
A la pasada el hombre saca un cuchillo ensalzado de rojo que oculta en la valija.
La chica muerta ahora viva sale a llevar el sobre azul a alguna parte.
El hombre queda solo y su móvil suena. Atiende y del otro lado llega algo que lo sume en llanto grave.
Acto seguido ingresa la chica que encontró a la primera muerta en trastabilleante agonía estrujando en su mano el misterioso sobre azul.
Otra vez mueca roja a borbotones.
Detrás la sigue close up la primera muerta pero viva con un chuchillo chorreante de rojo en su mano.
Todo en repeat: cuchillo a la valija, sacada de sobre, duda, embolsada negra y salida.
La chica queda sola y recibe la llamadita rara que la altera.
Desde el fondo ingresa el caballero en idéntica actitud de muerte: agonía roja, sobre azul en mano y escoltado en steady cam por la chica que queda y su cuchillo rezumante.
Mueca en rojo again, estertores varios, gorgoteos y muerte al fin.
Cuchillo rojo a la valija. Las chicas rescatan el sobre. Ríen. Lo queman. Envuelven con bolsa negra al fallecido rojo y azul y se lo llevan.
Desde la valija, un diálogo:

-“¿Lo hiciste?”
-“Sí, lo hice, ¿y vos?”
-“Sí, lo hice, ¿y vos?”
-“Sí, lo hice.”
-“Ya no va a pasar más”

(Coro hasta desaparecer)

Una colección de imágenes inéditas que se mastica la cola en perpetuo retorno como ouroboros caprichoso, en las manos enguantadas de Caviccia, Irigo y Monteagudo donde todo lo no dicho puede ser utilizado en su contra y lo rojo se impregna en todas partes.

Un pecado: Desajustes en el desenchufe final y la alzehimeresca salida de Monteagudo que tenía que permanecer en escena.

Una virtud: La persistencia carmín y el riesgo asumido.

Trivia: Una actriz "¡Este rojo no me sale con nada!". Un actor: "Y bué…ya está. No te quemés."

Calificación: No apto para big lovers de nuestra florida lengua castellana.


28.10.07

BIODRAMA ESPUMANTE

Por el Sr. Camacho
Escena de "El mozo"

Arranca con el presentador de civil deterioro anímico anunciando la suspensión del Minúsculo por falta de sinapsis creativa.
Una pareja despareja se queja en la mesa que ocupa.

Vieja vanguardia, teatro invisible, instalación, performance, teatro low-fi, nuevas tendencias, metros cuadrados de piel expresiva, champán y lo imprevisible machacados 1-2-3 por la minipimer escénica dando como resultado “El mozo”, cuarenta y dos minutos de voyeurismo a puro ventilador.

Una pareja que percibimos en clara crisis amorosa: Vivi, treintañera floreada llevada con garbo a trote limpio pero después en galope desbocado por Angelini y Emanuel, teenager cool centímetrosexual de erotismo nervioso manipulado por Díaz Abregú.
Y luego estaba el mozo, soberbia, acotada, adusta, veterana encarnación de Rodríguez scrabbleando un mozo deambulador de moño torcido con su motor de carraspera siempre al pie de la escena.

La-pareja-de-bar-que-alguna-vez-todos-vimos intenta recomponer su relación a sorbete puro de jugo de naranja mientras el mozo primo hermano del protagonista de Memento insiste sin culpas en olvidar una y otra vez el pedido.
“No me entiendo la letra” , dice a la dama mientras le da de leer su comanda.

La relación amorosa colapsa junto con la mesa, vaso, hielera, carterita plateada, mp3 512, plumero lumínico y la composición psicofísica expresiva de los actores que es ávida y hábilmente integrada a la mini pyme pasional.
Momento que hizo saltar desconcertada a la escala sismoteatrológica de Richter: golpecito en la ventana detrás de la pareja, levantada de cortina y el mozo amnésico de moño en la aorta del lado de afuera de la ventana con la comanda pegada al vidrio preguntando sobre el pedido. Hábil, irrepetible, riesgosa intervención de R! trepando de blanco por el andamio instalado en el foyer del cineclub.




El ecosistema romántico bambolea atontado y llega el momento poético. El ema-teen se acerca al oído de la dama y uno intuye la pala mecánica lírica y el reconcilio.








Entonces esto (ver a la derecha, con cuidado).El retorno del mozo del eterno retorno dubitativo.




Aquí comienza el galope expresionista de Vivi con su fibra alimentaria a flor de piel y un desparramo de progesterona a mansalva.
Parece llegar el sana-sana y entre los arrumacos de the teen & the grown-up aparece el anillo de lata, no en el anular sino en el dedo del fuck off de ella, presagio metafísico de lo que vendría.
El mozo de percepción irreprochable llega con un champán cortesía de la casa.
La pareja despareja brinda vislumbrando un futuro. El mozo de pesadilla los acompaña desde el pico.
Vivi es posesa por el burbujeante elíxir rosa y ya todo le importa un rabanito al escabeche, en una de sus mejores ferformances, en un jugoso acting merecedor de un call back.
El derrape alcohólico biodramático la lleva al desprecio por el pibe absorto bajo la gorrita visceral y a los cuestionamientos típicos de una estoy aún en los perímetros de la edad biológica y acercándome peligrosa e irretornablemente a la frontera de mis aguas territoriales.
Comienza el scaneo progresivo de la presencialidad masculina y le avanza a un barbeta que está en la primera mesa.
“Parece la Mecha” , es el femenino comentario de un público haciendo ver a todos que la realidad supera la infección.
Vivi, se va buceando en los efluvios des-romantizados de la velada.
Ema, se calza la gorrita, la mochila Nike y lo que le queda de su roto corazón.
Deja propina y apaga la luz.

Un pecado: Que no existieran más hechos imprevisibles que fueran deglutidos por el trío.

Una virtud: El recicle escénico y el punteo actoral.

Trivia: “Estoy nerviosa” , murmuraba la actriz mientras fumaba un Lucky. Rodríguez fumaba de hobbie nomás. Díaz Abregú le rastrillaba la camisa a Marasini. Una gotera hacia "plic-plic" en el pasillo.

Calificación: Insuperable

24.10.07

SOPA CONCÉNTRICA DOBLE FLÚOR

Por el Sr. Camacho
Escena de "“Clínica Berkerbarbuer”

Oscuridad. La clásica linterna temblorosa busca en el negro. Entonces, en un sillón debajo de tela reciclada, aparece el rigor mortis del buscado.

“Víctor muerto”, dice el portador de la luz volante.

Hasta aquí percibimos con sutileza que el encontrado es Víctor y arrancó para el otro lado. Pero sin aviso entra la batería de luz incineradora de ojos discurriendo a través del encableado sobre la hora de una lámpara de pie, un tubo de luz de pecera, un cuarzo de 300 y una 75 watts portátil de obra.

“¿Un café?”, ofrece el de pronto ahora vivo.

Víctor es Monteagudo. Alfredo es del Barco. Y vice-versa.

Y comienza “Clínica Berkerbarbuer” donde Alfredo Sánchez, joven de mochila pegada aspirante a actor llega en busca de las enseñanzas ignotas que le permitan pasar un casting salvador a la morada bordeaux de Víctor Berkerbarbuer, viejo teórico de las artes teatrales.
Alfredo, grácil doncel de repimporoteante semblante y talones saltarines.
Víctor, de arqueada figura quebrado por el hachazo del tiempo, labio gelatinoso y arrugas desalmidonadas.

Alfredo ofrenda a Víctor unas donas de chocolate que ofenden su apetito.

El viejo muy acastanedeado ha renunciado a su pasado y a sus hipervínculos y dice al aprendiz que el camino del actor es solitario y difícil.
“Nacemos solos, morimos solos; ¿por qué habríamos de estar acompañados en el medio?” , filosofica.
Llega el adoctrinamiento nunca escrito envidia de grandes figuras del teatro universal: “El Método de las inacciones psicofísicas”, donde el actor debe fundirse con lo que encarna, ser uno con la fibra textil y muscular y dejarse llevar por ese otro como si ingresara en el artefacto que une al Dr. Brundle y La Mosca loca.
Aquí comienza el Star Trek actoral con variados ingredientes como vestuarios tutti frutti, delineadores, belladersina, colorete, base compacta en polvo número 1, lápiz de labios y desmaquillantes.

Primero, vemos a Alfredo volverse la vieja esposa de Víctor, con clara reminiscencia de La Gorda Espantosa antaño vista.
Como live flashback somos testigos del momento del conflicto conyugal y de la decisión del arqueado de dejar a su verborrágica esposa y a su hijo.
En una autocita a anterior Minúsculo “Arizona” , Víctor se vuelve el dark cowboy y mantiene límbico coloquio con la vieja que, fiel al guión, se vuelve Max, del mismo Minúsculo entrajeado y de sonrisa alcalina, en el rol de hijo de los ahora no vistos cónyuges.
Pasando por críptico diálogo cowboy y Max se meten a baño maría en el aloe vera y de pronto, son dos actores conflictuados hartos de hacer lo que hacen y se arma una biopic con fieles datos de la vida privada de los actores.

Siguendo en el subte espiralado, el que era Alfredo se vuelve Víctor delineado mediante y vice-versa.

El nuevo Alfredo ofrenda al nuevo Víctor las donas de chocolate que ahora sí son ávidamente deglutidas.
Víctor se lleva las manos a la tráquea y luego de múltiplos gorgoteos muere.

Desde algún bolsillo suena “En sueños” de Orbison.

Se va la luz quemante.

Queda la luz volante. Pinta.

Flashquarterback reincidente.

“Víctor Berkerbarbuer muerto” .

“¿Un café?” .

Fin sin vuelta atrás.

Un pecado: ¿Muy autorreferencial? ¿Mucha autocita?

Una virtud: La enumeración de palabras con erre de del Barco.

Trivia: Mientras esperaban para ingresar: “Se colgó el Rafa con la presentación”

Calificación: Tenedor libre.

22.10.07

MIRADAS OPUESTAS

TODO FUE MENTOPLUSCUAMPERFECTO
por el Sr. Camacho


Escena de “El entorno de Miguel”

Nota del autor: esta crónica ha sido elaborada en diferido en base a testimonios tomados ex situ en un popular bar de la ciudad.

Un a-b-c-d físico gramatical nos clava con la nariz en el escaparate bestpeterselleriano de un pérfido drama literario mecanografiado con espíritu plagista.

Reparto:
Miguel……….Daniel Delprato
Paul………….Leopoldo Cáceres
Nina………….Lorena Caviccia
Dimitri……….Rafael Rodríguez

"El entorno de Miguel" se presenta como un desván literario donde habita una extraña pareja: Miguel, un Maestro de todas las letras y Paul, una metáfora viva de poeta frustrado empapado en tinta de vividor. Albergan entre sus páginas a Dimitri, ruso e inválido escritor de pluma fuente fructífera y a Nina, su recatada traductora simultánea.
Paul encuentra en un armario la inédita prosa de Dimitri y cree ver salvada su infértil vida editorial.
Tal es la trans-inspiración del ruso que con cada hoja se asegura su editorialidad imperecedera. Por celos o quién sabe qué Miguel y Paul se traban en masculino forcejeo y la inédita editable vuela por la ventana hacia la atmósfera de la noche.
Ingresa entonces Dimitri en busca de su nóvel novela trasladado en silla de ruedas por Nina, de algodonadas encías. El acento ensalado y ruso de Dimitri viaja por momentos desde el Kremlin hasta Washington DC y se enrosca en espantosa poesía traducida en simulcast.
Ante la promiscua desaparición del manuscrito llega el bofetón comunista de Dimitri ante el cual Paul intercede con democrática constitucionalidad: “¡En este país no!”
Dimitri evacua la escena por motivos no revelados auto conduciendo su rodado rodando con el sabor del peligro entre los peatones visuales.
Nina reclama la novela desaparecida y lo que queda de ella es gentilmente cedido por los frustrados plagistas.
Y aquí ingresa saltando la cortina de hierro de lo inesperado Nina en estado B que comienza a pintarse los labios con frenético ritmo hasta quedar carmesí de furia labial espetando a viva voz la condición sexual de Miguel y Paul seguido de un sustantivo en carácter de vulgar adjetivo.
Nina mata a Miguel y Paul y los garabatea con descontrol magenta.
Luego se suicida de un disparo sublingual y muere de pie, como las valientes.
Finalmente, regresa Dimitri. Se levanta de su transporte privado y ya no habla en ruso ni nada que se le parezca. Se queja de todo, toma el epílogo de su novela y sale con la luz.

Al salir, el público encontró los restos del manuscrito regados en la céntica avenida. Clara alusión a los vestigios de una cultura vapuleada.

Este notable Minúsculo de edición pocket limitada no admite reproducción ni total o parcial mediante cualquier medio o procedimiento, ya sea manual, fotocopiado o a través de algún proceso óptico o de tratamiento informático.

Un pecado: Los efectos de sonido de disparos que hacía Rodríguez dando fuertes pisotones desde el baño.

Una virtud: Lo indesesperado.

Trivia: Uno de los interventores escénicos: “Nos olvidamos de comprar whisky”.

Calificación: Se prohíbe su venta por separado.


CUIDADO CUMBRES BORRASCOSAS!!!
Por Pancho
4 Vórtices inter-espectaculares se cruzaron para una odisea teatral antológica. Ahora bien. Si los 4 puntos tiran como para lados opuestas cual vil tortura romana de hombre atado a cuatro caballos solo nos queda un cadáver exquisito y valga la redundancia.
Caviccia en una justa traductora transitando de un estado alfha romeo hacia un indeclinable y casi premeditado costado Beta. Rodríguez marcado por sus largos años… de trayectoria elabora otro justo ruso con betas de actor ingles pasando por su típica voz ronca de años de bebida a base de malta y demases.
Leopoldo “palabra justa” Cáceres bocetó un intento recorrido expresivo físico mas bien lúdico/lúbrico pero su cabeza le jugó una excelente pasada colocando frases para el recuerdo. Por último un Marlene Dietrich en masculino de la escena cordobesa. Con vestigios de Susu pecoraro, Norma Pons y Federico Klem y gran elenco, Daniel Delprato compuso un cauteloso Miguel a la búsqueda de los placeres intelectuales más pecaminosos.
Los peligros del desbarranque y de la larga duración como una excelente pila Energizer transitaban en la mente del espectador. Silla de rueda inminente en rodilla de señora en primera fila. Las ideas no se acaban en este cuarteto desquiciado salido de vaya uno a saber.
Nulos momentos de silencio más una iluminación austera se conjugaron en otro viernes para la sorpresa otorgada por este variado Elenco del Teatro Minúsculo.
A la espera de más furcios, recorridos físicos intensos, voces más claras y volúmenes mas altos, estaremos en vigilia por un teatro realmente cada vez más… raro.

Calificación: Tres Panchos y una Coca Light

9.10.07

LO ESENCIAL ERA INVISIBLE A LOS OJOS HASTA QUE ALICIA MATÓ A LA TERAPEUTA CONTRA LA VENTANA

Por el Sr. Camacho
Escena de "El alta"(Nótese el catalizador escénico en mano del masculino)
El corte a trincheta escénica retráctil 9 mm de un living room, o sea, un cuarto de vivos en penumbras, nos sirve de ecosistema visual para “El alta” un minúsculo redondo como pompa fúnebre de jabón.

La chica en salto de cama, y en proceso de autopodología recibe a Joaquín, de campera verde guerrillera y relleno beige pero de carácter dócil, boca fruncida y mirada acústica.
Con una visión alterada de su envase físico espeta “No soy gordo, soy de pecho alto” que lo sume en un aura de muy alta consolabilidad.

Testigo del encuentro es el whisky Teacher´s que reposa anhelante de entrar en el garguero de la escena y convertirse una vez más en el protagonista holly-day on eyes de la noche.
Luego del primer ping pong alquímico Joaquín, en un eterno esplendor de una mente melindrosa dual y con el sms de su sexualidad titilando en buzón de entrada, sale raudo hacia el toillette.

Llega entonces Sofía, chica de peinado bucle enlomado, look pret-a monstér carterita apretada y sumergida en el amoníaco permanente del miedo a flor de ojos. Amiga inseparable desde la más tierna infancia de missis Ribotril y con una tendencia beige a la fobia social.

La chica de algodón entre sus dedos del pie (casi nombre de un corte lisérgico del Sgt. Pepper´s), sale a cambiar su atuendo y es que retorna Joaquín que, al ver la posible carne de Sofía en el asador erótico, le salta el salvavita y se decanta en un arremetedor galán de melena bamboleante sorbedor soberbio del Teacher´s que se salía del envase por ser maestro de grado alcohólico.

Todo muy insoslayable.

Uno intuye que algo va no del todo normal, ya que el nuevo encarnado Iván ríe más feliz que en publicidad de cerveza premium mientras arrincona a Sofía que se aboca a la ansiolítica e envidiable tarea de reventar las burbujitas de un nylon de empaque.
Al regresar la dueña de casa comprendemos que es una terapeuta y los otros dos son parte de una extraña terapia que se lleva al diván en un insólito horario de las tres de la mañana.
Sofía convoca a la terapia a su inseparable amiga Alicia, una chica invisible que sólo ella ve y que nos clava la certeza de está para un cóctel pro vasodilatadores.
Falla hasta la hipnosis y se arma una mejunje esquizoide que, como ya es de classic flavour, termina con las auto-muertes de los impacientes pacientes contenidos en el ahora dead room.
Tranquila como tía de domingo con masitas la terapeuta llama a su proveedor y cierra un negocio de riñones, córneas y demás objetos humanos más dificiles de conseguir que figurita ídem.

En este delivery memorable manejaron la moto de lo imposible Irigo, como la terapeuta, Del Barco, como Joaquín/Iván y Angelini como Sofía.

Y se viene el apagón manual y uno evalúa que la cosa anduvo bárbara. Pero entonces llega la estocada final más brillante que la espada de Han Solo, un giro argumental que dejaría desconcertado y casi al borde del vómito dramatúrgico a Mr. Shyamalán y lo convierte en un niño de pecho sin tinta en el biberón: Alicia “aparece” y nos arrastra en loop vertiginoso al título de esta crónica.

Un pecado: Un poco de sombra que les pintaba el rostro si daban un pasito de más.

Una virtud: El sopapo dahrmatúrgico del final

Trivia: Del Barco que pide tras de escena antes de salir “Llename el vasito, dale...”

Calificación: Especial para empastillados

25.9.07

ESPANTOSITY TECHNICOLOR ENTERTEINMENT

por el Sr. Camacho
Escena de "A flor de piel"

"A flor de piel " fue una clara cita a ciegas full color con Tod Browning que incluyó peligro físico real, poesía viva, peligro intelectual también real, aneurismas, maquillaje abusivo, personajes de miedo, lucha escénica, una costeleta, giros argumentales, dos planos convexos y un final al voleo pero efectivo.

Oliver tiene un circo. Se porta mal, es sucio y con una cicatriz que le corta la cara como una avenida intervenida por una red cloacal en reparaciones. La única atracción fatal circense que deambula en bambula sesentosa es La Mujer Barbuda que es buena, cautiva, pelirroja sintética, very naive y cantarina en semitonos.
El idilio fenomenológico atmosférico llega a su fin cuando la empresa en expansión entra en dura crisis institucional y no hay marketing que la saque de la quiebra.
La renovación de mercadería cultural llega con el lanzamiento del nuevo producto que hará las delicitys de chicos y grandes: La Increíble Mujer Cocodrilo, envuelta en reptante y reptílico susurro lacrimógeno.
Todos en un shocking mistery tour sin retorno y con carneada y comida de carne en vivo sin sal pero con abundante colesterol poético.
La Mujer Barbuda sorprendió con su verba insomne sin líquido de frenos reencarnada por De Battisti. Oliver en un roll-on de esos que le gusta haciendo equilibrio sobre lo repugnante y con mensaje social a babuchas de Monteagudo. La Mujer Cocodrilo descascarándose en goteo ocre bajo el jadeo tembloroso de Angelini. Un trío de corriente alterna-corriente continua en armonía sincopada y escatoilógica que nos vivenció en un reality freak show on the dance flavour y que dejó cavilando de escalofríos a los testigos del caso y el espacio más pringoso que boliche a la madrugada.
El devenir de todos estos ingredientes se escurren bajo un volátil y empolvado nimboestrato en frottage sobre papel conqueror de grano grueso alta densidad con lápices policromos de pesadilla.

Un pecado: El peligro de desbarranque.

Una virtud: La arquitectura visual transgénica.

Trivia: Angelini luego del codazo en el mentón a Monteagudo: “Creí que te había noqueado”

Calificación: Para dejar en casa a disfónicos y taquicárdicos.